HIDROMIEL, la bebida alcohólica más antigua del mundo

por | Hidromiel

El hidromiel está datado como la bebida alcohólica más antigua que se conoce. Incluso, mucho más que la cerveza o el vino, de las que es precursora. Se elabora con agua y miel a través de un proceso de fermentación. Se piensa que su descubrimiento fue casual, debido a la fermentación natural de la miel. Durante la fermentación los azúcares de la miel se van transformando en alcohol. Dependiendo del tipo de hidromiel que se desee alcanzar se obtendrán con mayor o menor grado alcohólico y dulzor.

 

Hidromiel

El hidromiel, desde su origen, se ha sido consumido en todas las civilizaciones antiguas del mundo, en los cuatro continentes. En África, por distintas tribus; Asia, por la hindú; en América, por la civilización maya; y en toda Europa, por la griega, la romana, la celta, la normanda, la sajona y la vikinga.

Los restos más antiguos de hidromiel se encontraron en una vasija de barro china, datada en el 7.000 aC. Contenía una mezcla de hidromiel con arroz y frutas.

En los textos la primera referencia es el Himno a Ninkasi (4.000 aC), que viene a ser una receta para elaborar esta bebida, Hidromiel. También aparece en los versos del Rig Vedá (1.700-1.100 aC.), uno de los libros sagrados del vedismo (religión anterior al hinduismo).

 

Hidromiel en Europa

Era la bebida preferida de los griegos. Aristóteles habla de los pros y contras del consumo de hidromiel. En la medicina hipocrática, por ejemplo, ya se aplicaban remedios relacionados con el hidromiel y cumplía una función beneficiosa para la salud purificando el cuerpo. Recibía el nombre de melikraton y su consumo estaba muy extendido. Julio César hizo del hidromiel su bebida predilecta, a la que los latinos denominaban agua mulsum (aunque esta versión era más bien vino de uva endulzado, ya que imitaban esta costumbre con un vino de uvas agregándole miel para darle un sabor más acaramelado, considerándola popularmente como bebida de dioses). Según Plinio, la primera receta para la fabricación del hidromiel fue dada por Aristeo, rey de Arcadia.

El asesinato de Julio César, por V. Camuccini (1804-1805)

Otras civilizaciones

Otras antiguas civilizaciones europeas (celtas, sajones, normandos, íberos, teutones…) también le otorgaron propiedades energéticas, digestivas y relajantes, y en algunas culturas era una bebida reservada a los héroes, heroínas y escogidos. Así, muchos pueblos tenían un momento mágico reservado para esta bebida, consumida en celebraciones religiosas y paganas, formando parte de sus tradiciones y de su mitología. Los bardos recitaban sobre las bondades del hidromiel en muchos cantares épicos nórdicos y anglosajones, y también es bien sabido su ingente consumo en fiestas y las reuniones de los guerreros en el salón de hidromiel, banquete que continuarían en el paraíso del Valhalla donde beberán hidromiel, ofrecida por las valkirias, durante toda la eternidad.

Según la mitología nórdica, el hidromiel es el único alimento del dios Odín. La importancia de esta bebida para los vikingos se debe a la gran diversidad de fabricación en su bebida.

Todas las creencias estaban de acuerdo en que el hidromiel es una bebida de los dioses. Relatan las historias que producía una especie de éxtasis y de ahí su sobrenombre “néctar divino”.

 

La luna de miel

Se le concede, además, propiedades medicinales y mágicas. Por ejemplo, en el siglo XVI, según la tradición teutónica, las parejas recién casadas que quisieran tener un varón y favorecer la unión, debían beber hidromiel durante todo el mes lunar siguiente a su boda, celebrada a su vez en luna llena, ya que el contenido de azúcares puede lograr la alteración del pH del cuerpo, pues es conocido que la alcalinidad o acidez del cuerpo femenino durante la concepción puede influir sobre el sexo del nuevo ser. De aquí proviene la expresión actual de luna de miel. También es conocida como bebida del amor, por considerarle propiedades afrodisiacas, entre otras.

 

Hidromiel en América

En América, los pueblos mayas de la península de Yucatán disolvían la miel con agua, la maceraban con trozos de la corteza de un árbol llamado balche y la hacían fermentar hasta obtener un licor al que llamaban también balche, y que bebían en las festividades religiosas y profanas, además de para elogiar a héroes y escogidos.

La declinación en el consumo del hidromiel como bebida en América, comenzó en el siglo XVIII debido a la escasez de miel y su encarecimiento, además de un cambio en el gusto de la población hacia vinos dulces, como lo atestigua la gran importación de oportos, jereces y madeiras de Inglaterra. Otra causa probable podría ser la baja calidad de los hidromieles que se elaboraban en esa época.

 

Hidromiel, su historia más reciente

Pero el hidromiel, consumido abundantemente en Europa, vio su ocaso con la popularización del vino y la cerveza a partir del siglo X. Su pérdida de popularidad se debió a la importancia que tomaron las vides en diferentes partes de Europa, desplazando al hidromiel a zonas del norte donde el clima no permitía el cultivo de la vid para la fabricación del vino.

 

Actualidad

En estas últimas décadas se está viendo un lento resurgir del hidromiel en el afán de muchas personas por volver a descubrir la riqueza de antaño o bien el continuar tradiciones ancestrales. Aunque en zonas como el Mediterráneo se hayan olvidado de esta bebida de dioses, hay muchas otras tierras donde goza de gran popularidad como pueden ser los territorios escandinavos o incluso en Estados Unidos donde cada año tiene lugar la competición más importante del mundo de hidromieles: The Mazer Cup International.

Literatura, cine y cómics

El cine y la literatura también han enumerado en multitud de ocasiones al hidromiel, rindiéndole homenaje. En novelas como El médico de Noah Gordon, o Canción de hielo y fuego (la obra en la que se basa la serie de televisión Juego de tronos de la HBO) de George R. R. Martin. Y películas como Beowulf de Robert Zemeckis; El señor de los anillos de Peter Jackson; Robin Hood, príncipe de los ladrones de Kevin Reynolds, y El guerrero número 13 de John McTiernan. Además, en películas de la saga Harry Potter beben este néctar de la naturaleza. Incluso Astérix y Obélix aparecen en sus cómics bebiendo hidromiel.

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