«Los probióticos del bagazo de la cerveza tienen una gran potencialidad para tratar algunas enfermedades»

por | Entrevistas

 

«Poner el foco en la cerveza es porque su bagazo es una materia prima que tenemos en cantidades industriales y no se le está dando ningún aprovechamiento»

«En la primera fase del proyecto vamos a identificar las cepas probióticas y empezaremos a meter estudios pilotos de validación para identificar posibles utilidades de estos productos»

 

 

Entrevista a Vicente Navarro, CEO de Bioithas

Bioithas, una startup valenciana vinculada al Parque Científico de Alicante (PCA), ha accedido a financiación de la Agencia Valenciana de Innovación (AVI) para trabajar en el proyecto ‘Desarrollo de probióticos y productos de valor añadido a partir de residuos de la fabricación de la cerveza’. El doctor Vicente Navarro, CEO de la empresa, nos habla un poco más de este proyecto que tiene importantes aplicaciones en la industria cervecera.

 

¿En qué consiste el proyecto ‘Desarrollo de probióticos y productos de valor añadido a partir de residuos de la fabricación de la cerveza’?

Vicente Navarro: El proyecto se llama ‘BioValora’ y lo llevamos a cabo en colaboración con otras dos entidades, la Asociación de Investigación del sector Juguetero (AIJU), que está ubicada en la localidad de Ibi, en la provincia de Alicante, y la Universidad Politécnica de Valencia, tanto la sede de Valencia como la de Alcoy.

 

Entrevista a Vicente Navarro, CEO de Bioithas - Loopulo

 

Nosotros desde Bioithas encabezamos y coordinamos el proyecto y lo que pretendemos es dar valor añadido al bagazo de la cerveza, es decir, el residuo que queda tras su fermentación. Sabemos que en este bagazo hay una serie de componentes que puede tener un importante valor de cara a aplicación industrial. Por un lado, lo que nos interesa en Bioithas es identificar bacterias probióticas, porque la cerveza es una bebida que se fermenta con hongos y con lactobacillus que no dejan de ser probióticos. Así que la primera fase pasa por identificarlos, categorizarlos, ver que funcionalidades pueden tener. Y posteriormente pasaríamos a una segunda fase dedicada a su posible aplicación industrial.

El resto de miembros del consorcio van a estudiar otros componentes (que incluso a Bioithas podrían interesarle también de cara al futuro para utilizarlo junto a los probióticos) como serían compuestos antioxidantes, polifenoles o hidrolizados peptídicos como trozos de proteínas. Todos estos compuestos también tienen aplicación en la clínica como sustancias antioxidantes e incluso para utilizar en materiales plásticos, como es el objetivo de AIJU, porque usar un antioxidante mezclado con el plástico hace que este envejezca más lentamente y amarillee menos.

 

Parte de este aprovechamiento de los residuos implica la reutilización del agua que se genera. ¿Qué impacto económico y medioambiental tendría?

Vicente Navarro: El impacto de estos residuos es caro e implica que deben procesarse, no como se hacía antes, que era llevándolos a vertederos o echándolos directamente en el mar.

Por eso, poder reciclar estos residuos va a hacer que, para las empresas que los utilizan, sea más económico.

Además, nosotros estamos trabajando para presentar también un proyecto más amplio que incluiría el proceso, es decir, la aplicación práctica. Actualmente este proyecto se centra en investigar la reutilización de estos productos que he comentado, pero se puede llegar a la aplicación de estos residuos hasta el reciclado completo de los mismos, incluyendo por supuesto el agua. Esto sería montar ya una fábrica de producción de los componentes a partir de los residuos y el procesamiento de los mismos. Implicaría menor gasto en consumo de agua y, como he dicho, un abaratamiento general de todos los procesos de reciclado de estos compuestos.

De hecho hay empresas cerveceras que están muy interesadas en participar con nosotros en este proyecto, que sería de la Unión Europea y contaría con una financiación mucho más importante con la que se llegaría al escalado industrial.

 

Además en la zona de la Comunidad Valenciana hay muchas cerveceras artesanas, que en muchas ocasiones están más concienciados en este sentido.

Vicente Navarro: Efectivamente. Además, el proceso de una cerveza artesana no es el mismo que el de una cerveza con escalado industrial a nivel internacional, y los productos que podemos conseguir en un bagazo y en otro son muy diferentes.

No en vano, contamos con el interés de una cervecera muy conocida que comercializa cerveza a nivel internacional (cuyo nombre no podemos revelar) para participar en este nuevo proyecto. Pero también de una compañía de cerveza artesanal, a la que le hemos pedido este bagazo porque estamos seguros que los componentes de uno y otro van a ser muy diferentes.

Entrevista a Vicente Navarro, CEO de Bioithas - Loopulo

 

¿Y el hecho de haber puesto el foco en sector cervecero a qué se debe?

Vicente Navarro: Bioithas es una empresa dedicada a la investigación. Aunque somos una empresa pequeña, en cuatro años ya somos diez investigadores trabajando. Estamos creciendo en muchos campos y, entre ellos, especialmente en la dermatología. Trabajamos con probióticos en el campo de la salud en la práctica clínica para procesos de piel como psoriasis, dermatitis atópica, acné, o en otras aplicaciones como las enfermedades infecciosas. El probiótico tiene muchas utilidades demostrándolas con ensayos clínicos como hacemos nosotros.

De este modo, y acorde a nuestro compromiso con la innovación constante, hemos visto que determinados probióticos identificados en algunas sustancias (en este caso el bagazo de la cerveza) tienen potencialidad para poder ser aplicados en otras enfermedades, y es lo que intentamos demostrar. Poner el foco en la cerveza es porque su bagazo es una materia prima que tenemos en cantidades industriales y no se le está dando ningún aprovechamiento.

Sabemos que la cerveza tiene ciertas propiedades incluso a nivel médico y creemos que posiblemente estos probióticos que contienen algo tienen que decir. Focalizarlo en la cerveza es por el potencial que tiene.

 

¿Y hay una estimación de los tiempos en los que se va a desarrollar la investigación?

Vicente Navarro: El proyecto tiene unos hitos que hay que cumplir. En la primera fase, que dura aproximadamente un año, vamos a identificar las primeras cepas probióticas, es decir, variaciones genéticas muy pequeñas que puede haber entre un probiótico y otro. Y posteriormente, en una segunda fase empezaremos a meter estudios pilotos de validación para identificar posibles utilidades de estos productos. Así que calculo que en dos años podríamos haber terminado este proceso.

 

Para terminar, y saliendo del ámbito de la ciencia y la investigación, ¿es usted cervecero?

Vicente Navarro: Sí, me gusta la cerveza. En cantidad moderada, por supuesto.

 

 

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