Entrevistamos a Pablo Rosas, maestro cervecero de Rosas de Málaga.

Pablo Rosas es biólogo, maestro cervecero y socio de Rivas y Rosas. Una de las cerveceras artesanas más conocidas de la provincia de Málaga.

Llevan dos años en el mercado y están apostando fuerte por la calidad y el buen hacer para convertirse, como indica su nombre, en ‘la cerveza de Málaga’.

 

¿Cómo llegas al mundo de la cerveza artesana?

Llegué probando, que es el mejor camino. Durante la carrera, después de cada examen me compraba una cerveza diferente. La afición me llevó a comprar un kit cervecero para hacer en casa y la experiencia me gustó tanto que acabé, junto a mi socio, tomando la decisión de hacerlo a nivel industrial. Es un hobby que se ha profesionalizado. Pasé de hacer en casa 20 litros para consumo propio a elaborar 1000 litros en la fábrica para comercializarlos.

 



 

¿Y qué te lleva a dar ese paso?

La inquietud. También me movió mucho la formación. En ese momento yo estaba en el Departamento de Microbiología de la Universidad de Málaga y hacíamos cultivos de microorganismos a escala industrial o semi-industrial, pero con una aplicación muy práctica. Esto en muchos aspectos es similar y tiene una aplicación directa: el microorganismo, la fermentación, y que se obtenga un producto con valor comercial. Lo único que cambia es el uso, en la Universidad era aplicado a piscifactorías y ahora a un producto de consumo. Había que cambiar el microorganismo de trabajo, pero el bagaje que llevaba me fue muy útil.

 

Pero una cosa es que quieras poner en práctica una serie de conocimientos en otro campo, y otra que pienses que eso puede tener una salida comercial…

Es que coincidió que fueron saliendo las primeras marcas y comenzó el boom de la cerveza artesana. Y al ver que había gente que ese hobby lo transformaba en un proyecto de empresa pensé “¿Por qué no?” Tenía el conocimiento, la receta y controlaba los procesos, así que vimos la posibilidad de convertirlo en un negocio.

 



 

¿Ayudó el feedback positivo que recibiste de tu entorno sobre el producto que hacías en casa?

Sí, pero de eso tampoco te puedes fiar. Tienes que estar seguro de lo que has estado haciendo, porque realmente la opinión de la gente viene muy condicionada por la sorpresa de verte crear algo así de manera casera. Es como si haces potaje, porque le guste a la gente no te planteas montar una empresa de potaje. Al final es un poco un salto al vacío, porque no es lo mismo hacer un cubo de 20 litros que atreverse con un fermentador grande.

 

Tú eres maestro cervecero, ¿es necesario tener esa formación?

Realmente no. Tener titulación no te garantiza hacer mejor cerveza. Hasta que no hice el máster en Alicante, el único que hay en España, toda mi formación había sido autodidacta, mirando foros y leyendo mucho.

 



¿Y por qué decidiste hacerlo?

Por estar más seguro. Quería saber lo que debe saber un maestro cervecero. Reafirmar conceptos y asentar conocimientos. El curso también me ha servido mucho para hacer contactos. Era la primera promoción y conocí a mucha gente que ya estaba ejerciendo como maestro cervecero en fábricas de cerveza de toda España. Ha sido una experiencia genial y hemos creado una red que nos  sirve de apoyo ante dudas con proveedores, distribuidores, etc.

 



 

Y una vez que comienzas con la elaboración industrial, ¿cómo es el cambio?

Raro. Porque una cosa es que tú tengas, por poner un ejemplo, una receta que más o menos controlas y has reproducido a nivel casero, y otra cosa es encontrar ese mismo punto a una escala mucho mayor. Y así en todos los procesos. Lo que antes hacías con un molinillo de mano en cinco minutos, ahora tienes que hacerlo moliendo durante veinte minutos y muy pendiente de la molienda. Y por supuesto todo lo que es logística es mucho más complicado. Como aspecto positivo destaca que a escala industrial se gana en control del proceso, porque tienes sensores y dispositivos que te permiten un seguimiento más fino que en casa. Pero claro, la responsabilidad es mucho mayor. Entra en juego la inversión, el cuidado de la materia prima, los clientes que están esperando tus productos…

 

¿Qué es lo más importante a la hora de hacer cerveza artesana?

El control en los procesos. Saber en todo momento lo que estás haciendo y cómo repercute en la cerveza. Primero para que salga un producto de calidad, después para lograr mantenerla, y tercero para aprendizaje. Si hay alguna incidencia, debes saber a qué se debe para poder corregirlo o, si te interesa por lo que aporta al producto, incorporarla a la fabricación.

 

Maestro cervecero Pablo Rosas - Loopulo

Al lanzar el producto, ¿qué recibimiento encontrasteis?

La verdad es que muy bueno. Pero a veces pienso que si la hubiéramos sacado ahora, nos habríamos pegado un batacazo. Hace dos años la cerveza artesana era un producto totalmente novedoso, costaba entrar en los sitios, pero querían apostar. Ahora cuando uno ve una marca nueva, se le antoja un poco complicado que puedan sacar a flote el proyecto. Porque muchos de los hosteleros están ya cansados de la cerveza artesana. Así que en ese sentido el tiempo ha hecho un barrido. Quien ha querido apostar por el producto ha reservado un espacio. Aunque vaya rotando con marcas y productores, pero donde no ha entrado, no va a entrar. Quien se lance ahora se encuentra que ya hay solo ciertos sitios a los que ir y que ya está el mercado muy copado.

Nosotros apostamos, más que por el comercio especializado, en la hostelería en general.  El tipo de cerveza que sacamos de inicio, Rosas, es una cerveza de trigo que por el aspecto, los matices y sabores , resulta muy fácil de asumir, así que tuvo muy buena acogida en los establecimientos malagueños. Aun así el paladar de la gente está hecho a las cervezas industriales así que para nosotros lo fácil, es complicado.



A día de hoy ¿hay mercado para más cerveza artesanas en Málaga?

Yo quiero pensar que sí, pero la verdad es que es difícil porque hay mucha variedad. No solo a nivel local, también nacional. Hay muchos distribuidores que trabajan en todo el país. Eso hace que tengan cierto músculo que les permite hacer ofertas más agresivas. Que su producción se reparta por toda España.

 

Y ahora, ¿cuáles van a ser vuestros siguientes pasos?

Nosotros nos planeamos satisfacer la demanda del consumidor de cerveza artesana, que siempre va buscando cosas nuevas. De primeras apostamos por sacar una cerveza de la casa, que es Rosas. Pero cada vez los clientes van reclamando diferentes tipos de cervezas: negra, IPA, etc. Así que hemos optado por ir lanzando diferentes lotes que están teniendo muy buena acogida y abriendo mucho el abanico. También estamos trabajando con locales en Málaga que le hemos hecho la cerveza de la casa. El camino sigue.

 

Al igual que este maestro cervecero, Pablo Rosas, también dispones de otras entrevistas en Loopulo, como la entrevista de Baker’s Beer o la entrevista de Cervezas Califa.