Beer Wars: las consecuencias de la Ley Seca

por | Cultura Cervecera

Las luchas entre bandas rivales por controlar el tráfico ilegal de alcohol, especialmente en la ciudad de Chicago, dieron lugar a un periodo de gran criminalidad en Estados Unidos

 

Beer Wars, las ‘Guerras de la cerveza’

Aunque su nombre popular, ‘Ley Seca’, ha pasado a la historia con mucha más relevancia que el oficial, enmienda XVIII de la Constitución de los Estados Unidos o ‘Ley Volstead’, lo cierto es que este periodo de la crónica negra norteamericana es de sobra conocido para la gran mayoría de la población.

Películas, libros u obras de teatro han retratado a lo largo de los años lo ocurrido desde 1920 a 1933 en este país a raíz de prohibir la «producción, venta, transporte, importación y exportación» de alcohol en «todo el territorio sometido a su jurisdicción».

En los años previos a la promulgación de la norma la criminalidad en el país estaba en proyección, y muchas personas señalaban las bebidas alcohólicas como causantes de la situación. Esta corriente dio lugar al «Movimiento por la Templanza», que culpabilizaba al alcohol de los problemas sociales tras extenderse la idea de que su consumo provocaba pobreza, enfermedades, demencia, y propiciaba la delincuencia.

Se fundaron dos grupos con mucho poder, la ‘Unión de Mujeres Cristianas por la Templanza’, y la ‘Liga Antibares’, que al estar formada fundamentalmente por hombres consiguió llevar el tema a la primera línea de la política. Se trataba de un movimiento principalmente protestante, anglosajón, rural y racista, ya que consideraba que los americanos ‘de verdad’ no bebían y eran los inmigrantes irlandeses, italianos y africanos los que traían el alcoholismo y la violencia al país.

Este clima popular propició la implantación de la citada Ley Volstead en 1920 con Wayne Wheeler como su creador y Andrew Volstead como su garante en el Comité Judicial de la Casa Blanca.

 

El origen

Sin embargo, lejos de funcionar, tuvo el efecto contrario y dio origen a las llamadas Beer Wars (Guerras de la cerveza).

A raíz de la prohibición, la tasa de criminalidad en el país aumentó un 24% debido a la formación de organizaciones criminales que controlaban las ventas de contrabando, proporcionando alcohol a personas que querían beber «por las buenas o por las malas».

Beer Wars: las consecuencias de la Ley Seca - Loopulo

La prohibición del alcohol también afectó negativamente a la economía estadounidense. Solo la Oficina de Prohibición pasó de costar al Estado 50 millones de dólares a más de 160 millones de dólares anuales. Las plantas de fabricación de alcohol se vieron obligadas a cerrar junto con los bares, perdiéndose miles de puestos de trabajo de la noche a la mañana. Esto empujó a muchas personas a unirse a las bandas de contrabandistas que controlaban el mercado para poder ganar dinero.

 

La ciudad más seca de Estados Unidos

En Chicago, el alcalde demócrata William Emmett Dever defendió la Ley Seca y ordenó tomar medidas enérgicas para que fuera la ciudad «más seca» del país.

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Los antes dueños de negocios locales se hicieron con alambiques para producir alcohol, que servían en bares clandestinos con el ‘apoyo’ (a través del chantaje y la coacción) de los grupos criminales y la ayuda de políticos corruptos.

Así, durante estos años bandas rivales como Johnny Torrio y Al Capone’s Chicago Outfit, Bugs Moran’s North Side Gang y la organización de Joseph Saltis, lucharon por el control de los mercados negros de la ciudad.

Se tiroteaba a los negocios que se negaban a pagar por ‘protección’, y las pandillas luchaban por el control de las rutas y territorios de contrabando. Además estas bandas no solo se dedicaban al tráfico de alcohol, también a la prostitución, el juego y el robo.

 

Batallas territoriales

Al Capone fue el mafioso más conocido del Chicago de estos años, fundador del ‘Sindicato del Crimen’. Informes posteriores revelaron que ganaba más de 100 millones de dólares anuales de la industria del contrabando, una fortuna que no se podría haber logrado sin el violento monopolio que tenía sobre el South Side de la ciudad.

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Antes de erigirse como líder, Capone trabajó bajo la tutela de Johnny Torrio, quien tenía un ejército que manejaba y distribuía desde su destilería. Este alcohol también se servía en los numerosos burdeles y casinos ilegales de su propiedad.

Torrio controlaba el sur gracias a una tregua con la mafia irlandesa-estadounidense se hacía cargo de la zona norte. Sin embargo, algunas bandas más pequeñas estaban molestas por el reparto del pastel, originando una guerra entre los O’Donnells y los McErlanes.

 

El episodio más sangriento

Estas peleas entre las pandillas pequeñas se convirtieron en una guerra total. El incidente más famoso de las Beer Wars (Guerras de la cerveza) ocurrió el 14 de febrero de 1929 en la «Matanza de San Valentín». Ese día cuatro asaltantes vestidos como oficiales del Departamento de Policía de Chicago ejecutaron a siete miembros de la banda North Side Gang en un garaje de Lincoln Park.

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Ese mismo año, el político republicano William Hale Thompson fue elegido alcalde de Chicago después de prometer poner fin a la aplicación de la Ley Seca en la ciudad. Su campaña contó con el apoyo de Al Capone, cuyos mafiosos más tarde atacaron con granadas los colegios electorales para apoyar a los candidatos leales a Thompson.

El reinado de Al Capone duró hasta 1931, cuando los esfuerzos del agente del Tesoro Eliot Ness y su equipo, ‘los intocables’, lograron que se le condenara a 11 años por evasión de impuestos.

La Ley Seca fue finalmente derogada en 1933, lo que obligó a las bandas a buscar nuevos negocios, aunque lo cierto es que Chicago continuó experimentando crímenes violentos durante las siguientes décadas debido a la implantación de esta red criminal.

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