¿Afecta el consumo de alcohol a la eficacia de la vacuna de la COVID-19?

por | Conocer, Coronavirus, Salud

Con el inicio de la vacunación han empezado a surgir voces que aseguran que la ingesta de bebidas alcohólicas incide negativamente en la efectividad de la vacuna de la COVID-19

 

Beber alcohol antes, durante y después de la vacuna de la COVID-19

Afortunadamente 2021 ha llegado, en vez de con un pan bajo el brazo, con un plan de vacunación frente a la maldita COVID-19. Esto ha dado lugar a nuevos escenarios y planteamientos, entre ellos la relación entre la vacuna y el alcohol.

La polémica he saltado a la palestra después de que las autoridades sanitarias rusas incidieran en la importancia de no beber alcohol «antes, durante y después» de la administración de la Spútnik V.

A esta recomendación se han sumado diferentes expertos, que argumentan que el consumo de alcohol hace que la respuesta inmune sea menor. Pero, ¿cuánto hay de cierto en esto?

Según diferentes fuentes consultadas, la literatura científica muestra que el consumo de grandes cantidades de alcohol efectivamente reduce la respuesta inmunitaria. Esto respalda el consejo de evitar la ingesta excesiva en el momento de la vacunación y de manera general. No obstante, los estudios no identifican esta contraindicación en cantidades bajas por lo que la moderación, también en el momento de la vacunación de la COVID-19, sigue siendo clave.

 

El caso ruso

Para entender mejor el caso ruso hay que tener en cuenta que durante la pandemia el consumo de vodka y otras bebidas alcohólicas, entre ellas cerveza, se ha incrementado notablemente en entre la población de este país. Tanto es así que incluso han subido las ventas de alambiques para elaborar samogón, un licor casero tradicional. Este hecho, que se ha repetido en otros países, pone en alerta a las autoridades rusas, que llevan 15 años trabajando para disminuir el alcoholismo en el territorio con políticas variadas que estaban dando sus frutos.

 

¿Afecta el consumo de alcohol a la eficacia de la vacuna de la COVID-19? - Loopulo

 

Es por eso que Anna Popova, jefa del Servicio Federal Ruso de Vigilancia de la Protección de los Derechos del Consumidor y el Bienestar Humano, aconsejó a los ciudadanos que dejen de beber alcohol dos semanas antes de su primera vacuna y durante otras tres semanas después de la segunda. Como hay un intervalo de tres semanas entre las inyecciones, el cómputo final sería de ocho semanas sin beber alcohol, es decir, 56 días. Esta petición ha sido considerada por muchos rusos como inviable, sobre todo teniendo en cuenta que la horquilla temporal incluía el Año Nuevo, la celebración más popular en el país.

Conscientes del rechazo, otros expertos han recomendado «abstenerse de consumir alcohol durante tres días después de cada inyección», como apuntó Alexander Gintsburg, director del Centro Nacional de Epidemiología y Microbiología de Gamaleya en Moscú, que ha desarrollado la vacuna Sputnik V1.

 

El caso europeo

En lo que se refiere a Europa, la Agencia Europea del Medicamento aún no ha autorizado -ni se sabe si lo hará- la vacuna rusa. Actualmente desde este organismo se apuesta por las de Pzifer, Moderna y próximamente AstraZeneca, menos explícitas en esta restricción.

Por su parte Reino Unido ha tomado la avanzadilla para la vacunación masiva de la población con Maggie Keenan, una jubilada de 91 años que se convirtió en la primera británica en recibir la vacuna de Pzifer. Cabe destacar que los médicos no prohibieron de forma expresa el consumo de alcohol, aunque le invitaron a «seguir hábitos saludables» que ayuden a reforzar su sistema inmunológico.

 

¿Afecta el consumo de alcohol a la eficacia de la vacuna de la COVID-19? - Loopulo

 

No obstante, los investigadores británicos Ronx Ikharia, doctor especialista en medicina de emergencia, y Sheena Cruickshan, inmunóloga y profesora de ciencias biomédicas y participación pública en la Universidad de Manchester, aseguran que el alcohol «cambia la composición de los billones de microorganismos que viven en el intestino, que juegan un papel importante en la prevención de la invasión de bacterias y virus».

Ikharia realizó un experimento en el que tomaron muestras de sangre antes y después de beber tres vasos de un espumante. El especialista descubrió que esta cantidad era suficiente para reducir los niveles de linfocitos en la sangre hasta en un 50 %.

Es por ello que ambos expertos han instado a las personas a evitar tomar alcohol al momento de recibir la vacuna contra la COVID-19 y en las semanas posteriores.

 

Alcohol y respuesta inmune

Como hemos adelantado, la literatura científica muestra que existe una relación directa entre el consumo crónico de alcohol en exceso y los efectos nocivos sobre el sistema inmunológico. Esto se debe, como hemos dicho, a que la ingesta excesiva de alcohol de manera continuada disminuye el volumen de linfocitos, un tipo de glóbulos blancos fundamental para el sistema inmunológico. Esto provoca un mayor riesgo de infecciones bacterianas y virales, por lo que se considera que el exceso de alcohol actúa como inmunosupresor. Además, no hay que olvidar que el hígado es un órgano que participa en la respuesta de defensa, por lo que su mediación resulta clave.

Sin embargo, el efecto de la ingesta moderada y ocasional de alcohol (un vaso por día para las mujeres y dos para los hombres) es menos claro. Si se analizan los estudios observacionales, este consumo limitado se asocia con una menor inflamación y una mejor respuesta a la vacunación, en comparación con la abstinencia. De este modo, en contraste con el consumo crónico, el moderado puede desencadenar la respuesta inmune en lugar de suprimirla. En cualquier caso hay que tener en cuenta que se trata de una asociación y no de una relación causal.

En los foros médicos los especialistas están de acuerdo en que lo ideal para recibir la vacuna es un organismo limpio, pero aclaran que un poco de alcohol no puede interferir en la respuesta inmune.

 

Conclusión: moderación

A falta de estudios que confirmen o desmientan con investigaciones consistentes la relación entre el alcohol y la efectividad de la vacuna, podemos concluir que lo más inteligente es evitar el exceso de estas bebidas.

No obstante, de manera moderada y en graduaciones no excesivamente altas, no parece tener efectos negativos sobre la efectividad de la vacunación.

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