La poblados vikingos medievales del centro de Escandinavia tienen un rasgo en común al que antes no se le prestó mucha importancia. Aparecen, a montones, piedras negras, depositadas en espesos y compactos niveles. Están repartidas por todos sitios. Son pequeñas piedras fracturadas por la acción del fuego. Y hasta ahora no se sabía muy bien qué eran o para que se usaban.

Los Vikingos y las piedras negras - Geir Grønnesby - Loopulo
Imagen propiedad de Geir Grønnesby.

Hace poco, hablábamos sobre la cerveza tradicional de los vikingos, Hidromiel, con una fermentación obtenida de agua y miel. Se trata de una bebida que la elaboraban de muchas formas y que estaba contaminada con beleño negro, una planta alucinógena, base del tan conocido LSD. La hidromiel también era conocida como la bebida del amor, pues era útil para tener hijos varones. Esto explica la antigua tradición en que la pareja debía consumir hidromiel durante una lunación después de su boda para, de esa manera, incrementar la probabilidad en el nacimiento de hijos varones. De aquí, precisamente, proviene la costumbre actual de la luna de miel.




Las misteriosas piedras negras de los vikingos

La investigación del arqueólogo Geir Grønnesby han resuelto por fin este misterio, llegando a una curiosa conclusión: se trata de piedras utilizadas para la fabricación de cerveza. Las piedras eran calentadas al rojo vivo y después introducidas en los recipientes donde los vikingos fabricaban la cerveza. A modo de la actual vitrocerámica, por ejemplo.

Esta cerveza tenía entre los vikingos una gran importancia. Tanto en el aspecto social como en el religioso. De hecho, las piedras aparecen con gran abundancia entre el 600 y el 1500 d.C. A partir de esta fecha, las piedras cerveceras desaparecen del registro arqueológico. Puede deberse a la Reforma religiosa que afectó a toda Europa en esa fecha, por lo que dejaron de usarlas.

Esta especie de basureros arqueológicos vikingos nos cuentan una curiosa historia. Y gracias a los estudios de Geir, esta historia ha sido contada e identificada y a partir de ahora será mejor conocida.




Fuentes:  Heritage Daily, The Norwegian University of Science and Technology